Unas veces tanto…

Esta semana que acaba y la que viene será posible ver en la misma ciudad dos espectáculos de teatro muy diferentes en los que he participado como guionista. Es una coincidencia tan insólita y difícil de repetir que he pensado que merecía la pena escribir un poco sobre ello.

muñecas y cartas dead letters el blog de la serie

Después del diluvio

Hay compañías de teatro que mueren de éxito. Egos inflados, disputas por el dinero, proyectos megalómanos…

La Chusma Teatro no fue uno de esos grupos. Con una sola excepción, nuestros distintos montajes fueron recibidos con una mezcla de hostilidad e indiferencia por el público y la crítica. Pese a que teníamos nuestros seguidores, su número nunca fue suficiente para que pudiéramos vivir de nuestro trabajo. La mayor parte de nuestra existencia volamos muy por debajo del radar cultural de nuestra ciudad.

búsqueda de la chusma en google para dead letters la serie

Éstos son Ron y Hermione, de las pelis de Harry Potter. Es la foto más molona de las que aparecen en Google images si buscas “La Chusma Teatro”.

Sumado a esos fracasos, en 2007 un cáncer se llevó a uno de los nuestros, Alberto, una de las personas más carismáticas que he conocido. El grupo no soportó ese trauma y cada uno se fue por su lado, a trabajar en proyectos dispares. Pasaron cuatro años antes de que yo volviera a tener algún contacto con el teatro. Ese tiempo estuve muy ocupado con aventuras personales y escribiendo guiones para cine que (hasta la fecha) no se han llegado a hacer.

why isn't she come yet i bet it's your fault

Como escribió Jane Austen, “the less said, the better”. (Por cierto, el aligátor de la foto NO es nuestro Cookie)

En 2012, sin aspavientos, los viejos compinches empezamos a vernos de nuevo. La Chusma había sido un grupo heterogéneo, pero en general bien avenido. Estábamos en lo más hondo del agujero al que nos habían llevado los recortes en cultura de las instituciones. Como cuento en otra parte de este sitio, empezamos a hablar de volver a hacer algo juntos. Algo bueno, bonito y barato.

Ya sabéis, cuando uno está a la intemperie, se pega más a otros para compartir el calor corporal.

Correo atrasado

De aquellas reuniones surgió Dead Letters, el proyecto al que está dedicado este blog. Es un proyecto muy personal del que escribe esto, en más sentidos de lo que puede ser evidente viendo la serie, pero también fue la oportunidad de retomar mi colaboración con Pako Revueltas, alguien con quien llevo trabajando regularmente casi veinte años. Sería difícil encontrar dos personas más diferentes que él y yo, pero hasta ahora esas colaboraciones han funcionado bien. Sin él dirigiendo la serie, Dead Letters no habría visto la luz del día: de eso estoy seguro.

Muñecas noruegas

Los actuales responsables del teatro Arriaga pensaron que sería fantástico producir un montaje de Casa de Muñecas de Ibsen dirigido por Pako y con Enriqueta Vega en el papel de Nora. Como dirían en El Padrino, le hicieron una oferta que no podría rechazar.

Pako la rechazó.

A cambio les propuso un montaje más acorde con su línea de trabajo y su trayectoria, que tomara el texto de Ibsen como punto de partida para contar otras cosas, con un lenguaje más informal y contemporáneo. A todos los efectos, sería una nueva pieza, aunque con materiales del Casa de Muñecas original. Por claridad, se llamaría Una casa de muñecas. El Arriaga aceptó su propuesta y le dio carta blanca para hacer el montaje que quisiera.

el director dirige al director en una casa de muñecas

Por esa misma época, además de en Dead Letters, Pako y yo estábamos colaborando en otro texto teatral junto con Na Gomes (que actúa tanto en Dead Letters como en Una casa de muñecas: Si trabajas bien con alguien, lo que te apetece es repetir con esa persona). En una de aquellas reuniones, me habló del encargo del Arriaga y me propuso ayudarle con el guion. Yo me hice de rogar. Tardé más de tres segundos en decir que sí.

Palmeras y fotos de ópera

No todo era jauja en el proyecto. Pako quería respetar la propuesta inicial, y presentar una versión abreviada de Casa de muñecas que permitiera a alguien que no conociera la obra entender la historia. Eso implicaba por un lado cortar a cuchillo buena parte del texto de Ibsen, y por otro que nuestro material sería juzgado en contraste con el clásico noruego.

henrik-ibsen

Mírale a los ojos y dile sin parpadear que vas a cortar el 70% de su texto.

La idea de cortar o transformar el texto de otro autor me da sudores fríos. No digamos ya un texto mítico como Casa de muñecas. Estaba seguro de que una multitud enfurecida me perseguiría con horcas y antorchas hasta el viejo molino, y allí me lincharían. Además, el hecho de que no sé noruego implicaba que tendría que depender de la traducción de alguien. Otra persona a la que ofender (suelo trabajar de traductor, y por tanto la identificación es doble).

Intenté llegar a un pacto conmigo mismo. Cortaría lo mínimo posible para hacer que la duración del espectáculo no fuera impracticable. Y en la medida de lo posible no tocaría el trabajo de la traductora. Esto último no siempre fue posible. El texto que utilizamos es el más coloquial y natural de cuantos revisé en castellano, pero seguía habiendo frases rebuscadas y giros oscuros que se atragantaban a los actores y que tuvimos que adaptar en los ensayos.

Eneritz pasa casa de muñecas small

Durante los cuatro o cinco meses anteriores al comienzo de los ensayos, Pako y yo subimos regularmente a una sala de reuniones en el teatro donde, armados de rotuladores, una pizarra blanca y muchas palmeras de chocolate, fuimos creando una estructura en la que encajasen las escenas de Ibsen y la capa de los actores. Esta “capa” serían escenas donde los actores que representarían la obra discutirían el proyecto, hablarían, bromearían, se pelearían, etc.

Pako quería seguir la línea que había trabajado en Calla y come, el montaje que hizo con Na Gomes, Enriqueta Vega y Sergi Faustino como ojo externo. Allí tres actores llamados Pako, Na y Enri hablaban de su próximo proyecto teatral en un tono coloquial, como si estuviéramos espiando su intimidad a través de un agujerito. La pieza combinaba esta conversación naturalista con otros elementos más poéticos y personales para formar un todo que funcionó muy bien para el público y la crítica.

La-cocina-esc_nica-Calla-y-come3

‘Calla y come’: Enriqueta Vega, Pako Revueltas, Na Gomes.

Bla, bla, bla

Así pues, nuestros actores también serían sospechosamente parecidos a sí mismos. Parecidos, pero no iguales. Pako y yo creamos una trama con unos objetivos y unos conflictos para cada uno de los miembros del reparto, que deberían asumir a lo largo de la pieza. Los primeros días de ensayos planteamos unas conversaciones sobre temas específicos que nos interesaban para que los actores usaran sus propias palabras para crear las escenas.

este tema lo veo un poco superado

“El tema de género lo veo superado…” Na Gomes, Ramón Ibarra y Josu Camara.

Yo tomaba notas de todo lo que me sonaba interesante. Después Pako y yo lo revisamos y elegimos el material que mejor encajaba en nuestra estructura. En sucesivas improvisaciones fuimos acotando y organizando las escenas de la capa de los actores, hasta crear una dramaturgia más o menos fijada.

Aún así, el reparto tenía una libertad enorme para hacer suyas las escenas. Cada uno debía introducir diversos contenidos en un orden prefijado para que funcionara la historia. Más allá de eso, tenían libertad para “morcillar” y ensuciar la conversación con todo lo que se les ocurriera.

Por supuesto, nada sale gratis. Dejarles libertad para improvisar suponía a menudo que las escenas se alargasen más allá de lo deseable. En algunos casos intentamos tirar un poco de las riendas, dándoles fragmentos de diálogo fijo o insistiendo en que no se fuesen por las ramas.

¡Pero esto también podía ser contraproducente! Durante varios pases se fueron al extremo contrario, respetándose los turnos de palabra y creando silencios que asfixiaban la espontaneidad que se buscaba en las escenas. Finalmente Pako optó por volver a dar libertad a los actores para improvisar el texto, encomendándose a su sentido común para que hallaran ellos mismos un término medio.

Negociando el tema de género en un montaje de casa de muñecas

Eneritz Artetxe y Josu Camara ventilan sus diferencias creativas. Enriqueta Vega y Na Gomes observan la escena.

Como decía, Una casa de muñecas es ante todo el proyecto de Pako. Yo me he esforzado todo lo posible en ayudarle a contar lo que él quería. Como es natural, hay cosas que yo habría hecho de otra manera. Suelo dedicar mucho tiempo y esfuerzo a trabajar la economía y la expresividad de los diálogos, a dibujar los personajes con sus palabras. Renunciar al control sobre los diálogos fue para mí un gran sacrificio. Sin embargo, Pako estaba decidido a mantener la frescura y el tono casual en las conversaciones. A juzgar por la reacción positiva del público en las actuaciones que llevan hecho, su apuesta ha sido recompensada.

una conversación entre viejas amigas en casa de muñecas

Eso sí, me reconforta comprobar que dos de las carcajadas más fuertes que sueltan los espectadores tienen su origen en chistes de guion.

Fuentes de las imágenes: El autor de la foto de Ibsen fue Julius Schaarwächter. La foto de Harry Potter © Time Warner. Usada sin ánimo de lucro. Se retirará si así lo desean sus dueños. La foto de Calla y come © La Cocina Teatro. No he encontrado el nómbre del fotógrafo/a.
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2 comentarios en “Unas veces tanto…

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