Segundas oportunidades

Tristes y alicaídos, los miembros de una compañía de teatro desaparecida se juntaron en noviembre de 2012 para crear un proyecto que les devolviera la autoestima y la joie de vivre.

"Con la que está cayendo..." Nuria y Na se preparan para ensayar una escena. Iván sujeta el marco.

En la reunión se habló de hacer algo sin dinero (a la fuerza ahorcan), pero que pudiera conectar con un público joven, ese público que no va mucho al teatro porque parece que el teatro se olvidó de él. Se mencionó los formatos de microteatro, que llevaban unos años funcionando bien en distintas ciudades.  Ángel, el escritor del grupo (y autor de estas líneas: en adelante, ‘yo’), propuso un formato similar, pero que pensaba que no se había hecho todavía: la serie para teatro. (En realidad, ya había iniciativas similares en Sevilla y Madrid, pero yo no lo sabía).

Acabada la reunión, me fui a casa pensando qué historia podía encajar en un formato de serie. Tenía en un cajón una idea para una historia ambientada en una Dead Letter Office, pero estas oficinas no existen en España. La idea, que había sacado de un artículo en inglés, parecía más apropiada para una serie estadounidense que otra cosa. (Como casi todo el mundo hoy en día, soy un fanático de la edad de oro de la televisión estadounidense que estamos viviendo.)

Pantallas en escena

Entonces se me ocurrió: Puestos a hacer una serie en teatro, ¿por qué no una serie de televisión? Y como por pedir que no quede, ¿por qué no una serie estadounidense? Una serie con todas las cosas que nos gusta ver en las series americanas: misterio, fantasía, acción, persecuciones, tiroteos… Después de todo, las series españolas no suelen tener presupuesto para estas cosas, pero en teatro… en teatro puedes hacer cualquier cosa.

primera página del guion

Sería de humor, por supuesto. Ver monstruos, explosiones y tiroteos sobre un escenario es de por sí cómico. Pero no es una parodia. No nos burlamos de las series. No nos burlamos de nuestros personajes. Son exagerados y ridículos, pero son humanos. Tienen sentimientos, deseos, sueños y miedos. Vamos, como tú o como yo.

Cartas de personajes Dead Letters

Y lo que tienen todos en común es que buscan desesperadamente una segunda oportunidad. Igual que esas cartas extraviadas que deben devolver.

Garantizamos la entrega

Así arrancamos. Nuria, Arantza e Iván actuarían, Pako dirigiría, y un poco más tarde se incorporaron Ricardo, Na y Maite para cerrar el reparto. Tuvimos que arrancar y frenar un par de veces. Nos costó dos años encontrar el momento justo entre proyectos paralelos, trabajos de los que se cobran y complicaciones vitales varias, hasta tener montada la serie completa: los ocho episodios que os vamos a presentar en los próximos meses.

Ahora en serio Dead Letters la serie

Las segundas oportunidades son muy necesarias: Casi nadie hace bien las cosas a la primera. Sobre todo las cosas importantes. Para nosotros, los miembros de esa compañía de teatro desaparecida, Dead Letters es también en cierto sentido nuestra segunda oportunidad de conectar con el público.

Es decir, con vosotros.

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